Hace tiempo compartí una posible actividad sobre profesiones eufemísticas para un nivel intermedio/superior. En esta ocasión vuelvo a hablar de profesiones, pero para presentaros una experiencia con un grupo de nivel inicial.
En una de las primeras entradas que escribí en este blog hablaba del síndrome de Diógenes del profesor de idiomas y esta experiencia es consecuencia de ese síndrome. Hace unos meses acompañé a un amigo a hacer unas compras a uno de los tantos bazares chinos que inundan nuestra geografía y allí encontré una baraja de cartas para niños para aprender a contar y aprender los nombres de algunas profesiones y animales. Sin dudarlo un segundo, decidí hacerme con una de estas barajas. No tenía ni idea de para qué la iba a utilizar ni cuándo, pero ya sabéis que este síndrome te impulsa a guardarlo todo “por si acaso”.
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| Parte de la actividad original (Ficha 2, Prisma A1) |
Pues bien, la semana pasada por fin le encontré una utilidad. Se trataba de un grupo A1 que estaba empezando, con una chica y una señora alemanas. En la escuela trabajamos con el antiguo Prisma y en la primera unidad se trabajan las profesiones. El libro del profesor propone una actividad (ficha 2) con tarjetas recortables para practicar las profesiones y los lugares de trabajo, así como repasar otros contenidos de la unidad, como los verbos “llamarse”, “ser” y “trabajar”. Consiste en una serie de personajes que representan diferentes profesiones a los que hay que adjuntar sus tarjetas correspondientes: nombre, profesión y lugar de trabajo.
Lo que hice fue sustituir las tarjetas de esta actividad con las cartas de profesiones de la baraja y crear mis propias tarjetas con nombres (he elegido nombres comunes y nombres que presentan dificultades de pronunciación), lugares de trabajo para esas profesiones, edades y países. Les pedí que para cada personaje crearan una presentación de este tipo:
Llamarse + nombre, ser + nacionalidad, tener + edad, ser + profesión, trabajar en + lugar de trabajo
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| Un momento de la actividad en clase |
Además, para complicar un poco la tarea, con cada personaje tenían que conjugar los verbos en una persona diferente, el primer personaje con yo, el segundo con tú, el tercero con él/ella y después hacer dos personajes a la vez con nosotros, vosotros y ellos/as. De esta forma, esta actividad sirve para repasar todos los contenidos de la unidad.
Más abajo os dejo las tarjetas de los personajes escaneadas a las que podéis, si queréis, quitar las profesiones y convertirlas en un apartado más, junto con los nombres, edades, países y lugares de trabajo que yo me he inventado pero que podéis modificar a vuestro gusto y según vuestras necesidades.
Con esta experiencia quiero demostrar que el síndrome del profesor de idiomas, al contrario de lo que suele pensar la gente que convive con nosotros, no es una locura tan grande, aunque nuestras casas parezcan el almacén de un bazar chino. Próximamente os hablaré de otra experiencia fruto de este maravilloso síndrome.

