domingo, 15 de abril de 2012

Profesiones eufemísticas


Acabo de regresar de mis vacaciones, en las que he aprovechado para volver a mi Málaga natal. En cuanto llegué a mi casa española me encontré con una carta del Instituto de Estadística de la Junta de Andalucía que me dio que pensar. Resulta que hablaba sobre mi inclusión en no sé qué archivo de agentes estadísticos. Necesité unos cuantos minutos para darme cuenta de que se refería al periodo en que trabajé como encuestador para la Junta, porque era eso lo que hacía, encuestas, aunque el nombre eufemístico de la profesión no lo deje muy claro.

Este episodio me ha hecho reflexionar, más allá del uso de los eufemismos en todos los ámbitos de nuestra vida –por cierto os recomiendo este artículo de Joan Busquet sobre este tema– en su uso en el ámbito de las profesiones y en cómo enseñamos los nombres de las profesiones a nuestros alumnos y cuándo lo hacemos.

Siguiendo el MCER y el Plan Curricular del Cervantes, así como los manuales adaptados a estos documentos, solemos trabajar con las profesiones en el nivel A1, evidentemente con los nombres clásicos y simples, por decirlo de alguna forma. Si volvemos al ejemplo anterior, si tuviéramos que enseñar a un alumno de ese nivel cómo se llama la persona que trabaja haciendo encuestas, seguramente le diremos que se llama encuestador, y no agente estadístico. Al igual que al auxiliar de vuelo lo llamamos azafato o al auxiliar de enfermería de toda la vida ha sido el enfermero a secas.

¿Por qué no trabajar con estas otras denominaciones en niveles superiores? Por ejemplo, haciendo que los alumnos se inventen nuevos nombres para las profesiones que ya conocen, tomando como referencia el auxiliar de o el agente de. Puede ser una buena actividad para repasar el vocabulario que ya conocen y trabajar la creatividad dando rienda suelta a la imaginación. Seguro que salen a la luz cosas muy curiosas y divertidas.


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